LA SEDUCCIÓN DE BAUDRILLARD




"Y como la sexualidad proviene también como dice Foucault, de un proceso de producción (de discurso, de palabra y de deseo), no hay nada de sorprendente en el hecho de que la seducción este todavía mas oculta. Seguimos viviendo en la promoción de la naturaleza –ya fuera la en otros tiempos buena naturaleza del alma, o la buena naturaleza material de las cosas, o incluso la naturaleza psíquica del deseo-, la naturaleza persigue su advenimiento a través de todas las metamorfosis de lo reprimido, a través de la liberación de todas las energías, ya sean psíquicas, sociales o materiales". 
Jean Baudrillard

Seguramente encontrar en este fragmento un M. Foucault explícito y un J. Baudrillard implícito junto a palabras como "deseo", "sexualidad", "naturaleza" y "discurso" tienen el punto más evidente de contacto con cuestiones de la psique y por qué no decirlo, de las psico/lógicas, mi pregunta para ti es: 

¿No es a caso un texto digno de un esteta?

No es fortuito, sólo es curioso que parezca tan poco visible que es el deseo y no la belleza el centro de poder de los estudios Estéticos. En este magnífico desplazamiento que cruza frente a mí, como muchas otras noches y que por razones ajenas a mí no ha desenredado un ensayo completo, quiero escribir algunos enunciados. Serán paganos y blasfemos para algunos y frescos para otros, o eso espero y si no pues ni como arreglarlo.



Aquí el movimiento (es fascinante observarlo):

1. La Estética desplaza su foco de atención, no lo es más la belleza, la cual no logra definir.

2. En cambio esa indefinición está plenamente sugerida por las dinámicas del deseo, las cuales tienen su eje en el hecho de no necesitar ser definidas para continuar su impacto trivial o bien, natural.

3. El centro de la Estética no sería entonces la belleza sino el deseo.


¿Qué tiene esto que ver con el arte?

4. La única posible disciplina relativa al arte que pueda sostener el título de teoría en su rigor sería la Estética.

El desplazamiento terrible y fascinante de la Estética:

5. Pero el objeto central de la Estética no es el Arte, sino el deseo.

Y finalmente de lo anterior pueden devenir dos peligrosas pero interesantes sugerencias:

a) Que el arte se dedica al deseo, lo cual resta mucha rigidez a la racionalidad de las artes visuales, la incertidumbre retorna a estas (aquí ubico como caballo de Troya la noción anteriormente mencionada de la imagen como abismo de sentido).

b) ¿No será menos tiránico el tratamiento del deseo por un Esteta que por un Psicólogo?



SOBRE LO PROPIO (SI ES QUE EXISTE LO PROPIO)

El hecho de que identifiques tu propio mito no implica en absoluto que seas capaz de deslindarte de este.

UNA DE TANTAS SOMBRAS (RE-E)





Algunas cosas nos cubren, ese día (esa noche), me cubrió la oscura sombra de una manta negra como una capa de tinta; me cubrió del viento y de las estrellas, de mí mismo, desde afuera hacia adentro y desde dentro… bueno,  ya sabes lo que sigue. 

Inmerso en el sueño me chupó el colchón, no sé si fui humedeciendo la superficie, como cuando cae una gotera sobre una hoja de papel, o si la cama me devoraba lentamente para desaparecer y expandirme en la volubilidad de las ocho horas de la otra vida: vida otra completamente dueña del espacio y la materia, destructora del tiempo, desplegando sus reglas desconocidas del comportamiento. 

Recuerdo sólo una parte. Tenue la luz como en una ciudad sin electricidad, la luna pintaba apenas una sonrisa conspiradora, silente, sexy y natural, todas esas cosas que ya sabemos. Me pregunté si era la luna del sueño o la imagen de aquella, que afuera lucía igual antes de dormir, que se había filtrado en mi memoria. Todo el ambiente es oscuro y sombrío pero la refrescante sensación del clima y el aroma de tierra mojada prevén en este sueño el placer inevitable de esta noche infinita. 

El lugar es casi un pueblo, entre los muros de piedra, monumentos y columnas, hay unas enormes escaleras, tan amplias y largas que tienen muchos descansos, tan grises y frías; sus poros absorben rápido el agua que sólo ha dejado unas manchas. Nubes y lluvia fueron rápido llevadas a otro cielo, a otro sueño menos oscuro, a otra cama.

La gente conversa, vende y compra, come y prende fuegos pequeños a las orillas de la escalinata. Los perros lamen el suelo y los gatos observan algunos pájaros que observan algunas personas.

Recuerdo la frescura, las ligeras estrellas, las sombras disminuidas entre más y más sombras. Algo de humo, pequeñas lumbres y ceniza elevándose en diminutas chispas entrelazando su curso con el de alguna luciérnaga. Rojo y verde al fin jugando en el aire, incandescentes.

El frío no es demasiado pero me invita a tomar la enorme manta y esta invita al viento a silbar, crece tanto el torrente que tengo la sensación de que quiere sustraer de mí la tela y erizo las manos entrelazando sus dobleces con mis dedos, permitiendo que pase el aire entre el negro de la manta y el de mi pelo, esta flota, sobre mi cabeza, y de pronto como si el mismo viento en persona me comprendiera, me sentí estirado (o empujado) cuesta abajo. Sin comprenderlo y sin inferir, de un instante al siguiente no hubo nada que me ligara al piso escalonado, simplemente me asimilé con esa corriente como si al mismo tiempo me apurara a llegar a algún lado y por otra parte a abandonar y a soltar aquello que hay bajo mis pies, un escalón, la tierra toda, la cama. Al desaparecer la sensación de tropezar y caer, sentí aumentar la velocidad paulatinamente, corriendo hacia abajo por la gran escalinata y esquivando puestos, personas y fogatas sin posibilidad de detenerme, sin deseo de que mis pulmones dejaran de aspirar mientras el viento cruzaba por mis fosas nasales y pelo, dejando en mis oídos restos de conversaciones y gestos de extrañamiento e inquietud de la gente, intimidados por esta mancha rodante o tal vez sólo escamados por el revoloteo de los pájaros al pasar, aunque hubo también algunas sonrisas.

Escalones uno tras el otro grisáceos reflejaban la luminosidad que les era posible, parecían interminables y la gente escaseaba más y más. Brincaba cada tanto y alcanzaba a tocar algún árbol, o tal vez estos en su intento de acariciar las yemas de mis dedos no hacían más que rasgar la húmeda piel que seguía su curso en libertad absoluta.

El campo de visión disminuía a pesar de la amplia abertura de mis párpados. Una fina niebla que se hacía más densa y fresca impedía que la bajada se revelara en su totalidad; me di cuenta que todo podía aún ser mucho más oscuro, tenue, lejano y esquivo. Al internarme en esa nube y tal como la cama me había absorbido, me devoraba también la niebla, y yo me introducía ahora, cada vez más y más para ver lo que me devoraría después, impaciente, convertido en una de tantas sombras.









IKRAM ANTAKI: EL ODIO


SIEMPRE ESTÁ LA IGNORANCIA DETRÁS DEL TEMOR Y DETRÁS DEL ODIO.

¿Que tal un programa completo?

Habíamos hablado un poco sobre violencia y la naturaleza del crecimiento, la organización de la ciudad, pero esta vez pensemos en lo que sucede adentro del uno y que se proyecta en todo lo que puede ser alteridad. La idea de otredad probablemente esté unida a la de odio de forma natural. También se habla de una noción: la longanimidad, es sobre la reserva y el poder. Casi al final hace mención a los aspectos que dan mayor invisibilidad al odio. 




Como en todo su trabajo el objeto en cuestión se fuga en su vinculación con todo lo que el concepto toca, la realidad, la informática, las sociedades minoritarias, la psique... 


"Algo hay en esta naturaleza, una doble vocación, hacia la vida y hacia el crimen".

"Pero hay un odio sin sujeto, sin acción posible, su modo de existencia ya no es la acción histórica, sino los golpes violentos".

"Antes se pensaba que, el poder, a través de los medios, manipulaba a las masas, pero quizá podemos pensar que lo contrario es cierto, quizá son las masas quienes neutralizan y desestabilizan el poder a través de los medios.

 Los medios son quizá el lugar de inversión de la acción racional, de la acción histórica, son los que paralizan e inmovilizan casi todo".

"La identidad se define por el rechazo, ya no tiene una base positiva. La gente se anti determina expulsando al otro. Las singularidades violentas secretan odios en la medida en que rechazan lo universal".

"Piensen en el porqué del virus informativo, por ejemplo: no tiene objeto; no tiene razón de ser, es gratuito ¿Por qué nace? Nace de una aversión pura, el dañar por dañar, es una aversión vital. Es como si tenemos una especie animal que se quedó sin predadores naturales, por lo que se puso a autodestruirse. Hay en el virus informático una meta estabilidad vital, es la cultura universal que secreta esta función. No se necesita se psicoanalista para saber que el hombre es un animal ambiguo, no se puede extirparle el mal para transformarlo en un ser positivo y racional solamente".

IKRAM ANTAKI 




IKRAM ANTAKI: VIOLENCIA EN LAS GRANDES CIUDADES


“El despotismo ilustrado se niega a esperar, pero la sociedad es lenta, por poco que falle algo, vuelve a salir la bestia, esta que es arcaica, que es violenta, que no habla de derechos y deberes, vamos, que ni habla, que no se pregunta si la pena de muerte es o no es eficiente, si es adecuada la conciencia de los hombres. No se pregunta nada, simplemente mata. ¿Qué es lo que ha fallado? Algo debe de haber fallado para que vuelva a surgir la bestia, la arcaica, la violenta“.
 IKRAM ANTAKI




Hoy que se habla mucho de violencia y que situaciones políticas obligan a considerar estrategias, quiero pensar en este programa donde invitan a Ikram Antaki para hablar de lo que era la violencia en las grandes ciudades, esto es antes del 2000. Lo expongo aquí porque el movimiento urbano en general es parte esencial en los asuntos de crimen y leyes.

La violencia de una ciudad es como una enfermedad, no es efecto, es síntoma. No se ataca el síntoma de forma aislada, se ataca la enfermedad. Creemos que el punto es señalar la forma más explícita del mal, la materializamos en otro (el criminal, por ejemplo) que asumimos externo por completo a nosotros, pero compartimos alguna de tantas líneas de discurso y es esa línea la que deberíamos de atacar. Una acción se enfoca en contener la fuga, eso es a corto plazo, la emergencia, mientras tanto la otra debería ir al largo plazo, sobre aquello que no es visible.



Pareciera que el crecimiento de las ciudades permite el descontrol y nos hace permitirnos ser hundidos en la masa, el crecimiento de la ciudad nos genera provechosos puntos ciegos, para todos, y así mismo, la permisividad excusada las más de las veces en la expiación de culpas. En la ciudad se gana a la par libertad que soledad, hay un montón de extraños libres entrecruzándose y observándose de lejos y aislándose mentalmente.  

Ikram Antaki se pregunta si no es la base del problema el crecimiento demográfico y la falta de coherencia entre crecimiento y desarrollo. Intuye que la administración no puede ser la misma para ciudades extraordinariamente grandes y que no puede funcionar tal administración con eficiencia sin algún tipo de descentralización. Tanto leyes como educación si no están a par generan esta disincronía.

Entonces, dejando escuchen el audio de 37 minutos (un tanto cortado), va un comentario, no importa cuán progresistas sean las reformas o que tan avanzada sea la arquitectura o el urbanismo, lo que funciona en unos sitios no necesariamente lo hará en otros, hay muchas ideas para las que no hemos estado preparados como sociedad, y cabe también mencionar que a eso se refiere la autora cada vez que dice que en asuntos de humanos las cosas deben ir lentas, es decir, en sincronía.

Cierra como es natural, con el asunto de la educación. En su punto que es controversial al tiempo que escribía esas ideas en libros, y que lo seguiría siendo ahora, Ikram recuerda muy seguido el despotismo ilustrado, en otras ocasiones la muy amable forma de la burguesía que nos ha hecho bien a prácticamente todos y es repudiada sin conocimiento. Cabe aquí una pregunta ¿Acaso una democracia ilustrada valdría lo mismo que una democracia ignorante?

LO QUE TIENE QUE DECIRSE: ARTE Y NOCIÓN DE DEBER


Falta un espacio para el “se”. Recientemente he asistido a numerosos seminarios, coloquios y conferencias que van desde temas de arte y mercado del arte, fotografía o políticas culturales, hasta filosofía e historia. Hay un hueco más o menos visible en tales ponencias. Hay falta de objeto. Los temas se encajonan en los problemas internos de las escuelas o instituciones que las organizan (estoy hablando por ejemplo del arte en esta ciudad como una institución).

Voy a escribir esto como si fuese una ponencia, le hablaré a un público invisible, y será en un tono de mi propia conciencia, deberá interpretarse como la voz de mi conciencia hablándole a Manuel Cervantes. No quiero que se entienda como que trato de darles una lección o un consejo, y sin embargo, si les es útil esta voz como lo es para mí, estaré muy satisfecho.

De todos los centros de poder que uno pueda asir, el más importante será un objeto, incluso si deseas obsesionarte con el cuerpo deberás ver tu cuerpo como un objeto, tus escritos como un objeto, tus obras: todo. Pero esta es apenas una mancha de toda la imagen que deseo tengas en mente. Hablamos del arte por ser nuestra profesión y por que de forma fascinante las artes “visuales” son las únicas que cuestionan el estatus ontológico del objeto artístico, pero el arte es poco importante en comparación con infinidad de situaciones de nuestra humanidad, es disfrutable, genial a veces, moriré haciéndolo, pero es la mínima parte. Aquí debo agregar que la potencia de mi trabajo es ni más ni menos que esa especificación, en el hecho de que me importe un pepino el mercado del arte.

No se trata de pasar horas deliberando si eres o no un humanista, filósofo, o lo que sea, sino de entrar en acción con ese objeto, date cuenta que sin ese objeto no hay nada. Hay muchas maneras de nombrar ese objeto o ese algo, alguien me decía que tengo una gran voz narrativa, me importa un pepino la voz narrativa (ya van dos). 

Así de simple: ese algo es “lo que te quita el sueño”, así solía llamarle, lo que te arranca de todo porque es superior a todo. Lo que sólo puede ser detenido con tu defunción siendo a la vez el goce de tu vida. La orilla del mundo. Vas a buscar la orilla del mundo aún sabiendo que recientemente se entiende como redondo, hacia el horizonte siempre. 

Hay algo que tiene que decirse, que es superior a ti y que no podrás contener, ese espacio del “se” es lo único que puede convertirte en artista.

Otra manera de identificar ese centro de poder (centro de discurso) es por sustracción. Lo que más dificilmente podría desaparecer de mi vida, eso es. Si no hay algo de esa vital importancia es de notarse y ninguna técnica, ningún medio o mercado va a darme lo que no poseo. 

Baudelaire decía que ni el opio ni la locura pueden dar al hombre lo que no tiene ya. 


Manuel Cervantes



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